EP04: William Velasco

No todas las grandes historias empiezan bien y quizás para William Velasco - dueño por más de 35 años del restaurant El Caserío en LA - la enfermedad que lo aquejaba y llevó a Estados Unidos con solo 8 años,  ocultaba un regalo inesperado que lo transformaría en  el creador de un legado culinario latinoamericano en Estados Unidos.

Oriundo de Quito, William debió viajar a Estados Unidos para tratar una enfermedad. Allí pasó tiempo con su familia y si bien regresó a su tierra, las ganas de vivir y “ser” el sueño americano, hicieron que regresara apenas terminada la escuela.

Pero antes de eso, el amor por la comida:

William nació en una familia empresarial, con una fábrica ubicada en Quito y dedicada a la industria de la comida, creando  los condimentos que darían sabor a salchichas, pollos, pizzas o comida de  restaurantes. Es así como nuestro amigo literalmente creció en una cocina y aprendió las artes culinarias a través de la empresa familiar, pero también en casa de su tía en Los Ángeles, quien le enseñó a dar sus primeros pasos cocinando.

Así mismo también aprendió a negociar, ya que desde los 14 años interactuaba con los clientes y resolvía los desafíos y problemas que se le iban presentando en el trabajo. Esta etapa marca profundamente a William quien rápidamente absorbe aprendizajes de management y se adentra en la industria de la comida. Además, siendo uno entre 24 hermanos, debió aprender a valerse por sí mismo y desarrollar una personalidad persuasiva.

Cuando William regresó a Estados Unidos para quedarse (con 20 años),  su familia tenía un taller mecánico muy exitoso, y para probar suerte, su tío decidió abrir el primer restaurante ecuatoriano de la ciudad. Sin embargo, el emprendimiento perdía plata semanalmente y William comenzaba a pensar en cómo salvar ese pequeño local que atraía a la comunidad ecuatoriana.

Ubicado sobre la línea del Ecuador, este país goza de excelentes productos naturales como son el camarón, el atún, el café, el chocolate, plátano, yuca, lulo, naranjilla, tomate de arbol, maracuya o los mariscos. 

Decidido a dar nuevos bríos al restaurant, William y su madre compraron la propiedad a sus tíos, dando un cambio radical al menú.  Sin embargo y tras 5 años, el restaurante debe cerrar al no poder renovar el contrato de arriendo.

Durante el tiempo que el nuevo restaurante operó, logró conquistar a la comunidad residente de ecuatorianos, pero ahora que no tenía empleo, Williams decidió probar suerte como freelance en el mundo del diseño gráfico, aventura que no duró mucho y al final, termino regresando como chef a Gianfranco’s un restaurant italiano en Beverly Hills.

Esos años dieron como fruto una estrecha amistad entre William y el dueño de Gianfranco 's, quien terminó co-creando la nueva carta de El Caserío, con una mezcla latinoamericana e italiana.


Fue durante 2012 que El Caserío tuvo un “golpe de suerte” cuando el famoso crítico gastronómico de LA Times - Jonathan Golds- fue a comer y con su review, puso al restaurante en las grandes ligas.

Con  el paso del tiempo, El Caserío se ha afiatado como “el” restaurant ecuatoriano de la costa oeste. La creación de William se ha vuelto un polo multicultural que recoge elementos sudamericanos y abraza a todos los credos, nacionalidades y colores de piel. Parte de esa apertura ha abierto los horizontes del restaurante creando fidelización que traspasa generaciones de comensales.

Hoy William divide su tiempo entre su casa en Tijuana  y Los Ángeles.

El futuro de El Caserío está en la familia, ya sea con productos para retail u otra sucursal. Al menos con la familia de William Velasco, la comida ecuatoriana y latinoamericana está en buenas manos.

Cristian Garcia

A man is whatever room he is in

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