Debo decir que cuando aterrizamos en Lucknow y partimos a IIM, todos los que íbamos en el taxi comenzamos a comentar sobre lo que veíamos:
Caos en la calle, desorden, pobreza, edificaciones que no estaban terminadas y una “niebla" que podia ser smog o polvo.
Una vez en IIM, nos sorprendimos al llegar a una institución que -a buenas y primeras- parecía estancada en la dedada del 80. La hostal donde nos quedamos estaba un poco sucia, bastante lejos del campus y parecía bastante inhóspita a buenas y primeras. No sé si exageramos o no, pero reclamamos a un par de personas y nos quejamos sobre el estado en que encontramos las piezas. Mas ahora que han pasado los días, de verdad siento que todo fue producto de algo que no esperábamos y nos desagradó mucho, sin embargo cada día estamos más aclimatados.
Apenas terminamos de instalarnos conocimos a los otros chicos de intercambio. Tenemos a Daniel de Suiza, Juhu de Finlandia y Clementine, Raphael y Valentin todos de Francia. Si bien aún no nos conocemos, ya tendremos tiempo para intercambiar historias y aprender los unos de los otros.
Toda esta introducción ha sido rápida y concisa para pasar a la comida, mi mayor debilidad.
Aquí nos dan 4 comidas al día, todas tienen elementos en común, pero cada bocado encierra todo un mundo. El desayuno tiene varios elementos occidentales como las tostadas con mermelada y mantequilla. Los huevos duros, la leche y cereal o chocolate caliente. Pero también está el toque indio, con mi querido Guḍ (un dulce hecho de caña de azúcar, el cual llamamos panela en Sudamérica). Masala Dosa o Chapati similar al roti pero más cercano a nuestros panqueques. En el almuerzo, mi favorito es el Methi Chaman Hariyali una especie de crema de espinacas con queso. El arroz frito es tremendo, o bien mezclado con lentejas (khichdi) es la mejor manera de acompañar la comida principal. Del resto, me encanta el palak paneer (curry de espinaca y queso), la samosa (una especie de apetizer frito y relleno de vegetales), aloo bhindi una mezcla seca y perfecta para ser mezclada con gravy y el arroz. Para cerrar, no hay nada como un chai con cardamomo (y como me han dicho por ahí, con leche de búfala).
Sé que el post se queda corto y sólo cubro una pequeña parte de la cocina india, pero recuerden que sólo llevo aquí 3 días y estoy radicado en el noreste del país, por ende, me falta mucho por conocer para hablar con más propiedad de esta maravillosa cocina.
Nos vemos pronto.